Cada fin de semana, la Avenida Italia cobra vida entre colores, conversaciones y creatividad. Bajo un toldo azul, siempre encontrarás a Karla María Lemus, una joven arquitecta cubana de 28 años que transformó su pasión por el diseño en un proyecto de moda sostenible con impacto social.
Su iniciativa nació en pequeño, junto a un grupo de amigas, como un negocio informal en Fontanar. Con el tiempo, y movida por la curiosidad y el deseo de crecer, Karla dio un salto importante al integrarse al Taller de Moda Circular, organizado por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) dentro del Proyecto Avenida Italia. Este laboratorio fomenta el emprendimiento femenino y la creación de redes de apoyo entre mujeres creadoras.
Hoy, gracias al proyecto, Karla dispone de un puesto fijo en la feria de la Avenida Italia, un espacio que le ha permitido aumentar su visibilidad y conectar con nuevos clientes. Su tienda, Ákares Shoppitrapo, combina moda, reciclaje y arquitectura. En un pequeño local ubicado en la planta baja de un edificio de estilo tradicional habanero, Karla expone prendas recuperadas, rediseñadas y transformadas junto a artesanías de otras mujeres emprendedoras.
Su concepto es simple y poderoso: dar una segunda vida a la ropa. Recolecta prendas en desuso —muchas provenientes de colecciones pasadas— y junto a su equipo las reimagina: remienda, rediseña, combina retazos y crea piezas únicas. Cada venta beneficia también a quienes entregan su ropa, generando ingresos adicionales para varias familias.
«Prolongar la vida útil de las prendas reduce el consumo compulsivo y evita que toneladas de textiles terminen como desechos», explica Karla, convencida de que la sostenibilidad también es un acto de responsabilidad social.
Entre perchas, costuras y sonrisas, Karla demuestra que la moda puede ser bella, accesible y consciente. Y que, desde Avenida Italia, el diseño sostenible también tiene futuro en La Habana.